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En las últimas décadas, América Latina ha experimentado un sostenido descenso en sus tasas de fecundidad, pasando de 2,6 hijos por mujer en el año 2000 a aproximadamente 1,8 en 2024. Esta tendencia se inscribe en un proceso más amplio de transición demográfica, asociado a la urbanización, el mayor acceso a la educación, la inserción laboral de las mujeres y cambios en los proyectos de vida de la población.
La disminución de la fecundidad impacta directamente en la cantidad de potenciales estudiantes que ingresan al sistema educativo en el mediano y largo plazo. En este sentido, la evolución de la matrícula en la educación superior ya no depende únicamente de factores como la expansión de la oferta educativa o las políticas de inclusión, sino también de la dinámica demográfica subyacente. Teniendo en cuenta esta nueva dinámica demográfica resulta relevante analizar la evolución del grupo poblacional de 18 a 24 años y reflexionar sobre su impacto en la matricula del nivel superior.


